Vergonzosas, lastimosas, deplorables y penosas palabras de quien hoy dirige a este
grandioso país, a este pueblo de sangre guerrera y noble. Que más podríamos
esperar de un personaje que en sus propias palabras dice sentir admiración por
el parásito, el asesino, el conspirador, el saqueador , el mentiroso, la plaga
eterna el pueblo judío quienes se han convertido en el peor cáncer de toda la
humanidad. Solo un personaje con falta de dignidad, de orgullo, de honor, de
lealtad podría sentir tal aberrante
admiración.
Las consecuencias de esta siniestra forma de pensar la podemos
apreciar en cualquier parte del país: Pobreza, desigualdad, desempleo,
corrupción, violencia, delincuencia, drogadicción. Un país dependiente de los intereses financieros
de la banca usurera y maligna, arrodillado ante elementos externos que explotan
todo a su antojo con un gobierno permisivo y cómplice total del eterno enemigo
que roba nuestros recurso de la manera más miserable frente a nuestras narices.
Es hora de despertar de este fatal ensueño…
¡Porque Colombia se merece algo mejor!
¡Fuera Judíos de Colombia!